Sentía las yemas de sus dedos,
rozando con mi sexo,
podía sentir sus dientes,
agarrados a mi cuello,
su aliento, su lengua...
eso hacía que me estremeceriera de placer.
Podía acariciar su cuerpo,
todo su suave cuerpo,
cada una de sus lineas,
lograba observar las zonas
en las que provocaba placer en ella...
y todo ello se convertía
en un sin fin de tiernos besos,
bajo mis sábanas,
leves gemidos,
susurros e interminables
y bellas noches.
Me encantaba que después,
se quedara dormida,
su cara se asemejaba a un angel,
el unico angel que hay en mi perfecto cielo
CON TODAS MIS MUJERES EN LA FERIA DEL LIBRO DE MURCIA
-
Fragmento de mi novela *Dido, reina de Cartago*.
La mañana del *viernes 16 de octubre, en la caseta de Sargantana y con
horario de 10 a 14 horas*, est...









No hay comentarios:
Publicar un comentario